miércoles, 25 de diciembre de 2013

Crisol de razas

Desde que abandonamos la casa familiar, han quedado disponibles 2 habitaciones que se suelen usar para dar albergue a extranjeros que desean un lugar para pasar sus días mientras visitan la ciudad.
Una especie de hostel. La única condición que se le impone a los huéspedes es que quieran a los gatos...o aunque sea a Mamita y Pinky...las mascotas hogareñas.
El año pasado coincidieron en tiempo y espacio Patrick y Sule. Alemán y turca respectivamente. Mamá no habla otro idioma más que el castellano y una que otra interjección en guaraní. El invierno fue crudo en Buenos Aires y muy temprano se congregaban en la cocina. Mamá cocinaba y hablaba...explicaba lo que hacía y los turistas miraban y acotaban en su idioma. Tomaba la cuchara y decía "cu-cha-ra". Luego Patrick lo decía en alemán y Sule en turco. Nunca entendí el motivo de tal ejercicio...solamente puedo decirles que fue entretenido...para ellos. 

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