miércoles, 25 de diciembre de 2013

Trabajo en cooperativa

Antes de irme de viaje le dejé a mamá una bolsa con ovillos de lana y le enseñé a tejer cuadraditos al crochet para, eventualmente, fabricar un acolchado. No es que necesitara abrigo...era más para mantenerse ocupada...a manera de terapia.
Justo en esos días Patrick, el alemán, rompió con su novia y andaba algo cabizbajo y meditabundo. Intentó darle consejos...en español. No dieron resultado...el muchacho seguía deprimido...hasta que una tarde le consiguió una aguja de crochet y le enseñó a tejer los mismos cuadraditos que ella estaba haciendo. No es que el muchacho precisaba ayuda...era simplemente para mantenerse ocupado. La "terapia" indicada por mamá consistió en tejer mirando las repeticiones de El chavo. Sule, la turca, para no ser menos, consiguió otra aguja y se plegó a la tarea. Hoy la manta está terminada y cuando la muestra a sus amigas señala los cuadraditos hechos por aquellos extranjeros amigos. Los reconoce por la combinación de colores...a Sule le gustaba la combinación de celeste y blanco y Patrick carecía totalmente de talento cromático...nunca mezcló colores oscuros con claros...los suyos son en general oscuros...y no siempre le salían cuadrados. Lo importante es que Patrick superó la ruptura con su novia y Sule la pasó también que prometió volver este verano.

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